Reparto de la torta tributaria global

El desafìo de la balanza de pagos, déficit fiscal y geopolítica de la fiscalidad internacional

Artículo pulicado por El Cohete a la Luna el 3 de noviembre de 2019.

Tal como los problemas que tenemos en relación con la fuga de capitales, las dificultades vinculadas a la fiscalidad internacional también deberían ser entendidas como estructurales.

Cuando pensamos en atraer inversión extranjera directa para  saldar los problemas de la balanza comercial con flujos entrantes por vía de la cuenta financiera, pocas veces consideramos que esos flujos van a generar, en un futuro —cercano—, flujos salientes en concepto de pagos de dividendos, intereses y regalías.

Economistas tales como Samir Amin, Osvaldo Sunkel, Ruy Mauro Marini, entre otros, ya habían observado este problema en el pasado, destacando que el flujo saliente de beneficios debía ser considerado al momento de analizar el saldo de la balanza comercial, para no quedarnos en que el problema de la restricción de capitales consiste únicamente en un problema de los términos de intercambio.

Así, en 2018, mientras que el saldo de exportación e importación de bienes fue de -867 millones de dólares, según el INDEC, y los ingresos por inversión extranjera directa representaron 2.570 millones de dólares, los egresos por intereses, regalías y dividendos, medidos por el BCRA ascendieron a 4.059 millones de dólares.

Más aun, tal y como destacan algunos autores, y ha recalcado en su publicación del semestre la Comisión Europea en años recientes, la inversión extranjera directa puede estar motivada por factores ajenos al productivo, tales como el arbitraje tributario, y ello porque hoy varias jurisdicciones otorgan diversos tipos de incentivos tributarios tanto a inversiones del sector financiero, de bienes raíces, como a sectores específicos de la economía; a la vez que se promueven zonas francas y exenciones temporales al impuesto a las ganancias corporativas; todo ello de la mano de una multiplicación de los tratados de doble imposición firmados por las guaridas fiscales, para evitar caer en listas negras de organismos internacionales, y a su vez, promover la no tributación.

Las consecuencias no se limitan a un problema de restricción externa, sino también a uno de fiscalidad internacional, tal y como se sigue de lo comentado arriba. La fiscalidad internacional se refiere a la manera en que se regula la tributación en las relaciones entre países, e incluye la valoración de las transacciones entre empresas vinculadas a los fines de la tributación del impuesto a las ganancias corporativas (el conocido problema de los “precios de transferencia”).

Entre los 20 principales países a los que la Argentina exporta se destacan, según datos del INDEC al segundo semestre de 2019, los Países Bajos y Suiza, por ser destinatarios de un 3% y 2% de nuestras exportaciones, respectivamente. Estos países se encuentran en el 4º y 5º lugar, respectivamente, en el Índice de Guaridas Fiscales Corporativas producido por Tax Justice Network, por su rol en la promoción de la elusión y evasión tributaria y la carrera a la baja en el impuesto a las ganancias corporativas.

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The dangers of the residual profit split

Today, I’ve published a blog on the dangers of the residual profit split on the Tax Justice Network blog

With the OECD tax reforms apparently converging towards a version of the residual profit split approach, new Tax Justice Network researcher and former advisor on transfer pricing for multinational companies Verónica Grondona explains the origins and risks of the approach.

The OECD and G20 Inclusive Framework on Base Erosion and Profit Shifting (BEPS) presented its “Programme of work to develop a consensus solution to the tax challenges arising from the digitalisation of the economy” on 20 June 2019.

In January 2019, the OECD and G20 had co-published a policy note on “Addressing the Tax Challenges of the Digitalization of the Economy”, which underlined that there was an agreement to examine proposals involving two pillars which could be the basis for consensus: the allocation of taxing rights and remaining BEPS issues.

Read the complete blog here.

 

 

Deuda, fuga de capitales y flujos financieros ilícitos

Esta nota fue publicada el 19 de septiembre de 2019 en Sputnik, en base a una entrevista realizada por Rafael Rey.

Hay un vínculo directo entre el acuerdo de Argentina con el FMI y la fuga de capitales

BUENOS AIRES (Sputnik) — Existe una estrecha relación entre la deuda que contrajo el Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la fuga de capitales desde este país sudamericano que atraviesa una de las peores crisis económicas de su historia, dijo a Sputnik la economista Verónica Grondona.

“Los ciclos de endeudamiento que hemos visto en los últimos años, con el FMI y a través también de otros tipos de emisiones de bonos locales, no han contribuido a inversiones hacia el interior del país ni se han traducido en inversiones productivas, sino que únicamente han alimentado la fuga de capitales”, explicó la especialista, investigadora de la organización Tax Justice Network.

La economista dijo a Sputnik que el acuerdo con el FMI ha sido un instrumento que atrae un capital que no queda en el país, “dejando consigo una restricción en el presupuesto y en la autonomía para realizar otro tipo de políticas de tipo productivo”.

Grondona participa este 20 de septiembre en Buenos Aires del IV Encuentro con periodistas sobre flujos financieros ilícitos, donde disertará sobre la fuga de capitales y su vínculo con la crisis económica que afecta a Argentina.

Para la investigadora, “está probado” que el préstamo que en junio de 2018 acordó el Gobierno que preside Mauricio Macri con el FMI por un total de 56.300 millones de dólares no fue destinado a la infraestructura o a actividades del sector público que contribuyeran al crecimiento productivo.

“Todo lo contrario; ha servido para alimentar un deseo de dólares de la ciudadanía argentina, de irse al dólar por un intento de obtener algún tipo de seguridad”, manifestó.

Según Grondona, este fenómeno se ha dado “a la par” de una política de aumentar considerablemente las tasas de interés, de la que se beneficiaron principalmente los sectores empresariales, que luego vuelcan esas ganancias a la compra de dólares y posteriormente a la fuga de capitales.

“Todos los sectores empresariales han utilizado este mecanismo de invertir en letras en pesos, que pagaban una tasa de interés altísima, para luego obtener un rédito y luego, si tenían flujos sobrantes de caja, irse al dólar rápidamente; eso ha sido un mecanismo generalizado, tanto en empresas nacionales como extranjeras”, explicó la economista.Asimismo, las empresas multinacionales podrían estar recurriendo también a la elusión fiscal a través de la manipulación de los precios de transferencia.

Se conoce como “precio de transferencia” la cifra que fijan para una transacción determinada dos empresas pertenecientes a un mismo grupo; así se definen importes con el objetivo de reducir las utilidades en los países con mayores tasas impositivas, y aumentarlas en aquellos países con tasas menores, o incluso en las guaridas fiscales.

“Es probable que en un contexto de incertidumbre las empresas transnacionales estén utilizando la elusión por vía de los precios de transferencia, no solo para eludir un impuesto sino además para fugar la renta hacia el exterior, que es algo que se ha visto en el pasado”, expresó Grondona, quien recordó que hay estudios que prueban que esta fue una práctica habitual durante la crisis económica que sufrió Argentina en 2001.

Justicia fiscal y género

En 2017 la economista participó en la elaboración de un informe sobre igualdad de género y políticas fiscales presentado a la Unión Europea, que derivó en la aprobación por parte del Parlamento Europeo de un documento para reducir las inequidades en términos tributarios entre hombres y mujeres.

Las medidas incluyen desde recomendaciones sobre el Impuesto al Valor Agregado (IVA) para productos de higiene femenina, hasta cuestiones referidas al Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

“Con el IVA hay una cuestión que es conocida, que es el IVA a los productos de higiene femenina, que las mujeres tenemos que usar todos los meses, queramos o no, y que en algún punto debe ser considerado un medicamento” en cuanto a la imposición de ese impuesto, explicó Grondona.”Es algo que no elegimos tener, sino que nos toca por ser mujeres”, añadió.

La economista dijo además que en el caso de las mujeres de bajos recursos económicos, la situación es todavía más grave.

“En los sectores de muy bajos ingresos, eso tiene efectos en la capacidad de las mujeres de hacer cosas mínimas, como ir a la escuela o ir al trabajo, si una no tiene elementos de higiene personal a un precio accesible”, graficó.

Respecto al IRPF, dijo que hay “incidencias desiguales”, en especial cuando las coberturas de seguridad social son limitadas y no incluyen por ejemplo, el acceso a guarderías para los hijos.

Dado que las mujeres suelen percibir salarios inferiores a los de los hombres, terminan quedándose a cargo de las tareas domésticas, del cuidado de niños y ancianos, para evitar que las declaraciones de impuestos conjuntas impliquen pasar a una escala salarial mayor y por lo tanto tener una carga impositiva más elevada.”La desfavorecida es la mujer, porque tiende a ser la de menor ingreso, y cuando se agrega el ingreso del hombre con el de la mujer, cambia de escala salarial; entonces si el costo de que trabaje la mujer es muy alto, deciden que es mejor que se quede en la casa a cuidar a los niños”, ejemplificó la economista.

Grondona celebró que en América Latina haya “varias cuestiones positivas” sobre estos temas, y destacó el caso de Colombia, que eliminó el IVA a los productos de higiene femenina, y la inclusión de “factores de género” en las declaraciones juradas de IRPF en México y Guatemala.

Los casos de México y Guatemala han permitido tener datos estadísticos “sobre la incidencia de las extensiones impositivas y los incentivos tributarios, analizados por sexo”, explicó la especialista.

El IV Encuentro con periodistas sobre flujos financieros ilícitos se realiza los días 20 y 21 de septiembre en Buenos Aires.

El encuentro está organizado por la Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd), la Coalición por la Transparencia Financiera, el Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo, y la Fundación SES.

 

Programa de Justicia Impositiva de julio 2019

En el TAXCAST de julio 2019 conducido por Marta Nuñez y Marcelo Justo:

• ¿Qué pasará con el acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la unión Europea? Entre los ganadores están el sector financiero y los paraísos fiscales. ¿Qué pasó en los tratados europeos con Colombia, México y Ecuador?

• Los principales bancos del mundo tienen redes paralelas en los paraísos fiscales. ¿Para qué sirven esas sucursales de papel?

• Los papeles de Panama siguen dando que hablar. ¿Quiénes son los buffetes de abogados y contadores que facilitan la fuga de capitales en la Argentina? ¿Es Uruguay tan fundamental como siempre se ha dicho?

• ¿Hay diferencia entre la elusión y la evasión fiscal como alegan multinacionales, multimillonarios, abogados y contadores? Invitados:

• Jocelio Drummond, secretario regional para la región americana del Sindicato Internacional de Servicios Públicos

• Julia Strada, doctora en economía del desarrollo, miembro del Centro de Estudios de la Política Argentina, CEPA

• Verónica Grondona, miembro de Tax Justice Network y ex asesora de la izquierda europarlamentaria.

• Economista e investigador ecuatoriano Andrés Arauz

• Tomás Lukin co-autor de Argenpapers y miembro de la fundación SES, una ONG concentrada en la lucha por la justicia fiscal.

• Magdalena Rua, autora de “Fuga de Capitales: el rol de los bancos internacionales y el caso HSBC”.

Cómo frenar la fuga de capitales

Nota publicada originalmente por Página12 el 24 de junio de 2019 como producción de Marcelo Justo y Tomás Lukin

Dar la batalla

Por Verónica Grondona *

Las guaridas fiscales sirven para esconder activos y flujos financieros, evadir impuestos, eludir regulaciones vinculadas al control de capitales, ocultar la identidad de los beneficiarios finales y el origen del dinero cuando este proviene de la evasión, la corrupción, el narcotráfico o la trata de personas. Representan uno de los problemas centrales de nuestra economía. Un cálculo de la ONU sobre el impacto de la evasión y elusión impositiva de las multinacionales a nivel mundial, reveló en 2017 que Argentina pierde unos 21 mil millones de dólares anuales por esta canaleta.

¿Es posible combatir esta problemática sin un acuerdo internacional? Algunas iniciativas nacionales ofrecen ejemplos para tener en cuenta. Brasil cuenta, desde hace años, con un sistema simple de precios de transferencia que define márgenes fijos por sectores y se aplica a empresas vinculadas y a operaciones con guaridas fiscales. En España más de 70 municipios –entre ellos, Madrid y Barcelona– se encuentran comprometidos a que no haya contrataciones con empresas que desvíen las utilidades de dicha contratación a guaridas fiscales. Ecuador tiene una ley de pacto ético que descalifica de la función pública a las personas que tengan activos en guaridas fiscales. En un tema tan técnico, los detalles suelen ser esenciales. Empecemos por uno elemental: ¿qué jurisdicciones son guaridas fiscales?

El Índice de Secreto Financiero elaborado por la organización británica Tax Justice Network es la herramienta más precisa disponible hoy, ya que pondera el grado de opacidad financiera de una jurisdicción con el peso que tienen en la economía global. Con esta perspectiva, el mito del paraíso fiscal de playas y palmeras se diluye: Suiza, Estados Unidos, Luxemburgo, Alemania, el Reino Unido y sus satélites coloniales, son los grandes centros financieros para la evasión global.

En el plano de las multinacionales, responsables de un 65 por ciento de los flujos financieros ilícitos globales, el tema es de tal importancia que los países centrales se han involucrado activamente en la discusión. De más está decir que estas iniciativas chocan con los propios intereses cruzados del mundo desarrollado, pero contienen elementos que contribuyen a plantear una hoja de ruta.

Un hallazgo de la iniciativa contra la erosión de la base y el desvío de utilidades (BEPS, por sus siglas en inglés), impulsada por el G20/OCDE, es el informe país-por-país que exige que las multinacionales revelen dónde operan, qué capital, empleados, ventas y ganancias tienen y cuánto pagan de impuestos país por país. Esta iniciativa, que permite medir el nivel de actividad real y, por tanto, la carga impositiva que deben afrontar las corporaciones en cada país, ha sido implementada por Argentina, aunque con una serie de limitaciones. La limitación más flagrante es que solo se aplicará a casas matrices localizadas en Argentina que facturan más de 750 millones de Euros anuales.

En la práctica, esto cercena el universo total a unas 10 empresas. Basta contrastar este dato con la estadística del INDEC de 2017 para ver cómo una medida interesante en el papel es maniatada con la letra chica. En ese año de las 500 más grandes empresas del país, 301 eran de capital extranjero en 2017.

Un nuevo gobierno puede exigir, entre otras cosas, que el informe país-por-país de las multinacionales sea público y alcance a empresas que facturen más de 40 millones de euros, ambas cuestiones incorporadas en 2018 por el Parlamento Europeo. También es necesario hacer pública la información de los registros comerciales, de tierras rurales e inmobiliarios urbanos, e incluir un registro público de beneficiarios finales que obligue a todas las personas físicas y jurídicas que operan en el sistema financiero, a identificar a los beneficiarios últimos poseedores de 1 por ciento o más de las acciones del grupo.

También es necesario revisar las normas sobre las operaciones intra-grupo (que algunos ubican en un tercio del comercio mundial, pero podría ser más) y hacer una profunda reforma tributaria que permita al sistema ser más eficiente y redistributivo. Sin comenzar a dar esta batalla, viviremos siempre en esta zozobra capaz de desestabilizar cualquier programa económico por medio de la fuga de capitales, la evasión fiscal y el impacto devastador que tienen sobre todas las variables económicas.

* Economista – asesora en Justicia Fiscal del Grupo de Izquierda en el Parlamento Europeo.

Leer la producción completa acá.

Género, justicia y fiscalidad Entrevista a Verónica Grondona

Entrevista realizada por Victoria Mutti y publicada en mayo 2019 por Nuso.org

Acceder a la entrevista original aquí.

Hace algunos meses, el Parlamento Europeo aprobó la «Resolución sobre igualdad de género y políticas fiscales en la Unión Europea». Este documento reconoce la importancia de la justicia fiscal para los derechos de las mujeres, así como la forma en la que las leyes impositivas europeas actualmente vigentes perpetúan la desigualdad, no solo en Europa sino también en los países en desarrollo.

 

¿Cuál es el diagnóstico sobre el que trabajaron para armar esta resolución crucial a favor de la igualdad de género y la justicia fiscal? ¿Cómo fue el proceso que derivó en su aprobación? ¿Qué áreas resultaron las más controvertidas?

La Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM, por sus siglas en inglés) en el Parlamento Europeo comisionó un estudio al Servicio de Investigaciones del Parlamento Europeo sobre equidad de género y fiscalidad que fue publicado en abril de 2017. Este estudio observó que, aun cuando varios Estados Miembros habrían eliminado las diferencias implícitas entre la fiscalidad de hombres y mujeres, el sistema tributario y la política fiscal afectan al hombre y a la mujer de manera diferente como consecuencia de la interrelación entre las condiciones socioeconómicas de las mujeres y el sistema fiscal.

La resolución es el resultado del trabajo de dos comisiones (ECON y FEMM), con dos co-ponentes. Por un lado, la eurodiputada Marisa Matias perteneciente a ECON y al Bloco de Esquerda, y que responde al Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica. El otro ponente fue el eurodiputado de Los Verdes, Ernest Urtasun, miembro de FEMM. La colaboración entre los grupos progresistas, que incluyó a los de los co-ponentes, más los socialdemócratas y los liberales, fue excelente. Las y los miembros de estos grupos prepararon enmiendas que ayudaron a mejorar el informe y a fortalecerlo, y colaboraron para llegar a consensos inclusivos.

Sin embargo, no todos los grupos políticos apoyaron la resolución. Algunos, como el Partido Popular Europeo y los Conservadores la enfrentaron duramente tanto en la votación en las comisiones de FEMM y ECON como en el plenario. Intentaron eliminar afirmaciones sobre la existencia de desigualdades en la manera en que el sistema tributario afecta a hombres y mujeres, o que dichas desigualdades tienen un impacto negativo en las mujeres. Pero, sin lugar a dudas, lo más objetado por estos grupos fue en relación con el impuesto a las personas físicas, un párrafo que llamaba a los estados miembros a reemplazar la presentación conjunta de declaraciones juradas por declaraciones individuales, para llegar gradualmente a la eliminación de toda fiscalidad y beneficios tributarios basados en la declaración ingresos conjuntos. Los grupos más conservadores querían mantener esta decisión hacia el interior de las familias. En contrapartida, los grupos más progresistas consideraron que la declaración individual no solo brinda más autonomía a las mujeres, sino que aumenta su ingreso disponible y su acceso al mercado de trabajo -y ello es asi porque, en muchos casos, el aumento en el ingreso conjunto de la familia cuando la mujer, que suele ser la que provee el segundo ingreso (más bajo), se incorpora al mercado de trabajo, resulta en mayores impuestos (dada la gradualidad del impuesto a las ganancias o a las personas físicas), y los mismos terminan recayendo sobre la mujer-.

La resolución final tiene varias secciones que abordan aspectos sustantivos para alcanzar la justicia de género. En este sentido ¿qué medidas concretas se proponen para integrar la perspectiva de género en las políticas fiscales de la Unión Europea? ¿Cómo se propone encarar una reforma de la tributación corporativa desde esta perspectiva?  

Algunas de las medidas concretas propuestas son:

– Se solicita a la Comisión Europea que emita unas guías para que los Estados Miembros eliminen las brechas de género y se aseguren que las nuevas políticas fiscales y tributarias a partir de hoy cumplan con criterios de equidad de género;

– Tal y como lo mencioné en la pregunta anterior, se pide a los Estados Miembros que eliminen gradualmente sus sistemas basados en declaraciones conjuntas para pasar a la declaración y fiscalidad individual; y se solicita que se eliminen del impuesto a las ganancias de las personas físicas (su estructura, beneficios, y tasas) los incentivos que perpetúan roles desiguales, ya que se ha observado que en algunos estados miembros, tras tener un hijo, la persona de menores ingresos en la pareja (usualmente la mujer), debe renunciar a su trabajo remunerado porque la carga tributaria y la falta de cobertura de gastos de guardería hacen que sea más económico dejar de trabajar que trabajar, mientras que los beneficios (asignaciones familiares) recaen en quien tiene el ingreso más alto;

– Se pide a los Estados Miembros que utilicen la política tributaria para aumentar la disponibilidad y acceso a servicios de guardería, a través de incentivos tributarios que permitan eliminar los obstáculos existentes para que las mujeres accedan al mercado remunerado de trabajo;

– Se solicita a las instituciones europeas y los Estados Miembros que estudien los efectos de la brecha de género en el sistema de pensiones y en la independencia financiera de las mujeres;

– Se solicita a los Estados Miembros que eliminen el impuesto a los productos de higiene femeninos, conocidos como el impuesto al tampón, dado que se tratan de productos de primera necesidad para las mujeres;

Respecto de la tributación corporativa se reconoce la vinculación entre las facilidades brindadas por algunos Estados Miembros para la elusión tributaria de las corporaciones y el aumento de los impuestos al consumo, que afecta desproporcionadamente a las mujeres; y se piden estudio ex-ante y ex-post del impacto sobre la equidad de género de los incentivos tributarios otorgados a las corporaciones.

En función de la coyuntura política europea ¿Qué posibilidades existen para alcanzar un compromiso estratégico para la igualdad de género con objetivos claros, acciones clave y disposiciones vinculantes?

En el actual contexto europeo de reducción generalizada de las tasas de impuesto a las ganancias, de reducción y eliminación de impuestos a la riqueza y al capital, y de aumento de las tasas de IVA -sumado a la existencia de al menos 7 Estados Miembros identificados por la Comisión Europea como países que brindan oportunidades para la elusión tributaria (es decir, guaridas fiscales)-, la realidad es que las condiciones socioeconómicas parecerían más bien ir empeorando.

Es por ello que resoluciones como esta cobran relevancia, porque son un llamado a reconsiderar dichas políticas bajo el foco de la equidad de género y los derechos de las mujeres. Algunos Estados Miembros ya han hecho cambios hacia una mayor equidad de género en el ámbito de la tributación. Resta esperar que los nuevos comisarios europeos que inicien sus mandatos este año, asuman el compromiso como propio. Seguramente, los movimientos de mujeres, que también han cobrado fuerza de este lado del Atlántico, les marcarán el camino.

¿Quién se robó el PBI?

Nota de Marcelo Justo para Pagina12 publicada el 1 de abril de 2019

En octubre me invitó la Universidad de Misiones a hablar sobre el impacto económico-social de los paraísos fiscales, tema que cubro desde hace casi tres años en el programa de radio y podcast Justicia Impositiva, que financia la Tax Justice Network. Los Panama Papers y otros escándalos mediáticos han puesto el tema en el radar, pero su centralidad en el actual modelo económico capitalista va mucho más allá del revuelo que causan los trapos sucios financieros de multimillonarios, celebridades o corruptos.

Una estimación conservadora del semanario The Economist calcula que hay unos 21 billones de dólares, es decir, casi una tercera parte del PBI mundial, en estos centros offshore. Según Nicholas Shaxson, autor de la magnífica historia de las guaridas fiscales, “Las islas del Tesoro”, más de la mitad del comercio mundial circula en papel por estas guaridas: la mitad de los activos bancarios y una tercera parte de la inversión extranjera directa pasan por estos centros del secreto financiero.

La timba financiera que domina buena parte de la economía global no sobreviviría sin estos canales de circulación. Las multinacionales son los principales responsables de estos flujos ilícitos (un 65 por ciento, según estima Raymond Baker, en “El talón de Aquiles del capitalismo”), un dato que sorprendió a la audiencia de la Universidad de Misiones conformada por estudiantes de ciencias de la comunicación y profesores.

En comparación, la corrupción política, que tanto furor causa en los medios, representa menos del 5 por ciento de los flujos ilícitos. La cobertura es inversamente proporcional a su importancia: mucho metraje para celebridades o figuras públicas, casi nulo foco mediático en las corporaciones productivas, bancarias, financieras o tecnológicas.

No es por supuesto la única distorsión generada en los medios y luego esparcida a amplios sectores de la sociedad. Una de las frases más conocidas para cuantificar la supuesta corrupción K es “se robaron un PBI”, que si la memoria no me engaña fue “acuñada” por Leonardo Fariña, que vuelve a estar en el candelero como actor de reparto del “D’Alessio-Stornelli gate”. Otra manera más hiperbólica de satanizar al kirchnerismo es el “se robaron todo”, es decir, ya no un PBI sino el inconmensurable “todo”, una manera de que no haya resquicio ni escapatoria, que no quede ni un espacio político K que no esté poblado por ladrones con ganzúa, antifaz y maletines.

Las dos frases son insostenibles. Si se hubieran robado “todo” no habría habido fondos para pagarles a maestros, financiar la salud, la seguridad, la justicia, hacer infraestructura, lanzar el Arsat y el larguísimo etcétera de la era kirchnerista. Lo mismo vale para el PBI: ¿en qué bolsillos, bolsos, valijas y containers cabrían 500 mil millones de dólares?

La cuantificación de los estragos que causan los paraísos fiscales es una estimación dada la estructural opacidad del mundo offshore, pero es infinitamente más precisa que estas burradas analfabetas. Enfoquémonos en Argentina. Según un estudio comisionado por las Naciones Unidos, nuestro país se encuentra entre los cinco con mayor evasión o elusión fiscal de las multinacionales: 21 mil millones de dólares anuales. Antes de que el macrismo lo cerrara, el Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina, el Cefid-AR, calculó que el total de los capitales fugados al exterior por residentes argentinos casi equivalía al PBI de la época K: unos 400 mil millones de dólares en 2012.

Uno de los asistentes a la conferencia, el tesista de la carrera de Antropología Social de la Universidad de Misiones Guido Diblasi, cazó al vuelo el alcance de estas cifras. “Esos sí que se robaron un PBI”, dijo. No se me había ocurrido el paralelo, pero inmediatamente noté el potencial que tenía. Le prometí que, si me permitía robarle la idea, lo usaría en una nota citando la fuente. En eso estoy ahora.

El problema es qué hacer con esta fuga de capitales. La preocupación del grueso de la población no señala a las guaridas fiscales como un problema primario porque tienen en su vida cotidiana urgencias más acuciantes –desde el desempleo a las tarifas o el hambre–  y porque el tema tiene algo de realidad abstracta, técnica y lejana. No lo es: por ahí se va un PBI. Pero puede resultar árido, plagado de jerga técnica y opacidad leguleya.

Un dato elemental ayuda a visualizar el impacto estructural que tiene el mundo offshore en la vida cotidiana tan marcada hoy por la deuda, el FMI y un ajuste eterno: lo que no se recauda, se sustrae al gasto público, que baja la calidad y el alcance de las prestaciones y con frecuencia tiene que endeudarse para ofrecer la cobertura mínima. En otras palabras, con un PBI fugado, el problema no es que se gasta mucho como dice la ortodoxia, sino que se recauda poco y mal.

En cuanto a la solución, en mi programa “Justicia Impositiva”, me he encontrado con dos escuelas. Una dice que en la era actual de la globalización no se puede hacer mucho sin un acuerdo internacional porque cualquier medida meramente nacional será fácilmente perforada por un sistema ultrasofisticado. La otra escuela admite esta realidad, pero entiende que el problema es urgente y que hay espacios a nivel nacional y regional para actuar.

Entre estas dos posiciones soy ecléctico, pero como están las cosas pienso que en Argentina ya no es cuestión de escuelas: es cuestión de necesidad. Sin cerrar al menos un poco ese grifo, será muy complicado sostener una política nacional y popular. A nivel global existen iniciativas meritorias, pero insuficientes: la ley del Pacto Ético en Ecuador que prohíbe que funcionarios públicos tengan activos en paraísos fiscales, la exclusión de empresas offshore de los contratos municipales en más de 30 ayuntamientos de España, o el reporte país por país para las multinacionales de la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE).

En este país capaz de tropezarse tantas veces con la misma piedra tenemos además la materia gris necesaria para planificar esta lucha. El Cefid-AR fue un ejemplo de estudios en este campo. Especialistas como Jorge Gaggero, Magdalena Rua, Verónica Grondona, Juan Valerdi, por nombrar algunos, hurgaron con precisión quirúrgica en los mecanismos utilizados y el impacto que provocó en todo el tejido económico-social. El problema que veo hoy es otro. Por razones obvias, el tema no está en la agenda del oficialismo, pero me da la impresión de que tampoco tiene la centralidad que se merece en la agenda de la oposición que, en caso de ser electa, tendrá una losa pesadísima que levantar: mejor estar minuciosamente preparados para ese momento.

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